5.1.06

Cadáver Exquisito - Mercado de arte I: Se vende

“No entiendo porque Rhina le ha dado espacio a Nina” le comenté a una amiga refiriéndome a la última exposición en Galería Espacio. Su respuesta fue clara y certera: porque vende.

El mercado de arte salvadoreño es un terreno gris: paño de lágrimas de muchos, fuente de ingresos de otros pocos. En nuestro querido país, en las artes visuales, ¿qué es lo que se vende?, y ¿quién lo compra?

Quizá en las galerías esta la clave a la respuesta ya que son, a fin de cuentas, las intermediarias entre artistas y compradores.

La compra-venta de arte no es nada nuevo: el arte como mercancía capitalista nace con el Renacimiento. En El Salvador hace 45 años Galería Forma fue la primera en abrir sus puertas. Actualmente existen tres galerías de arte importantes: Vilanova, 1-2-3 y Espacio. Existen otras menores que se dedican además a la venta de artesanías, marquetería y/o decoración de interiores.

¿Que hacen las galerías? Juan Acha nos aclara: comerciar obra, difundir ideas y crear necesidades. Pero, ¿cuáles son los criterios de las galerías al seleccionar obra? Según Augusto Uribe de Sotheby’s, sus criterios para valuar una obra de arte en el mercado son: su estado de conservación, rareza, calidad, tamaño, técnica, procedencia, asociación histórica, el sujeto y la moda.

Las galerías, conscientes o no de ello, apoyan una corriente estética determinada: Vilanova promueve propuestas contemporáneas, Espacio muestra por lo general obra de grandes maestros iberoamericanos, 1-2-3 provee un surtido ecléctico.

Desgraciadamente las demandas del mercado parecen pesar en demasía, llegando al extremo cuando las galerías impulsan versiones locales de movimientos artísticos trasnochados para ofertarlos a precios más económicos.

Es cierto que las galerías corren muchos riesgos y trabajan sin ningún incentivo del estado, pero no deben dejar de lado su rol como difusoras y legitimadoras del arte.

Nuestros ojos están atentos.
Publicado en La Prensa Gráfica, 2003

4.1.06

Cadáver Exquisito - Ecos de Bernhard

Rosa Mena Valenzuela expone en estos días una serie de trabajos titulada Vía-Crucis en el bello Teatro de Santa Ana. La muestra consiste de dibujos y collages realizados con la frescura, pasión e intensidad que caracterizan su trabajo. Sus imágenes, de profundo sentido místico, son fragmentos de vivencias religiosas hilvanados con líneas de colores agitadas e inciertas.

Sobre la obra de arte fragmentada habla Thomas Bernhard en su comedia Maestros Antiguos. Reger, el protagonista de esta novela, visita desde hace 36 años el Museo estatal de su localidad y frente a una pintura de Tintoretto reflexiona: “Al fin y al cabo, el mayor placer nos lo dan los fragmentos... y que horrible nos resulta el todo y nos resulta, en el fondo la perfección acabada.”

Son precisamente la imperfección y la crudeza de un trazo visceral y fluido en los dibujos de Rosa Mena, los mejores testimonios de un acercamiento humano al misterio de lo divino.

Sin embargo, me pregunto, después de las palabras de inauguración, y las felicitaciones, y las notas periodísticas, ¿quién intentará verdaderamente reflexionar sobre el trabajo presentado?

En Maestros Antiguos reclama Bernhard: “la admiración ciega... hace estúpido al admirador” y acusa de manera fatalista a los gobiernos de ser los culpables que tarde o temprano “no haya ninguna clase de cultura, nada más trivialidad burguesa”. Dice este agudo escritor en boca de Reger, que comedia es lo que somos y tragedia es cuando preguntamos ¿ahora qué?

Y desde ese panorama desolador que dibuja Bernhard, doy gracias a los artistas que con su infatigable voluntad, autonomía y coraje nos conmueven y cuestionan con sus creaciones.

Gracias a Rosa Mena Valenzuela, Camilo Minero, Alfonso Kijadurías, Claribel Alegría, German Cáceres, Carlos Cañas, Miguel Huezo Mixco, Jacinta Escudos, Horacio Castellanos Moya, Eunice Payés, Dinora Cañenguez, Roberto Salomón y Luis Lazo entre muchos otros.

3.1.06

Cadáver Exquisito - La llorona

Conversábamos con un buen amigo sobre este secreto a voces que es el descontento generalizado de los artistas respecto a las políticas culturales vigentes en el país. Y nos extrañábamos ante esta sospechosa coexistencia – en apariencia pacífica - entre los artistas y su entorno.

Estamos inmersos en un esquema en crisis, producto de una posición caduca e inerte liderada por los organismos gubernamentales y las principales fundaciones privadas afines. Son tiempos vacuos acicalados con cosechas de logros de administraciones pasadas.

Y nos veíamos como artistas, paralizados, en medio de un proceso que no está en nuestras manos dirigir y del que tampoco podemos ser los inmediatos beneficiarios. Tiempo atrás abandonamos la ilusión y los intentos de colaborar con la máxima eficiencia.

Hablábamos sobre el encasillamiento del salvadoreño: vivimos entre muros creados por nosotros mismos. Vimos de repente clara la urgencia de expresarnos de manera pública para llegar a un estadio diferente y entrar en un verdadero cuestionamiento sobre nuestras responsabilidades como creadores. En un bombardeo de ideas visualizamos una gran caminata vestidos de luto que se llamaría la llorona.

Nos encontramos en una etapa de transición. Contamos con antecedentes claros en nuestra historia: desde la vinculación de artistas con el movimiento del 44, hasta las conocidas posturas pacifistas de Salarrue y Lars, y el compromiso intelectual y de carácter bélico en nuestra guerra reciente donde muchos tuvieron que fugarse al exilio o perdieron sus vidas.

Ahora es necesaria, citando a Dalton, una “radicalización profunda”: Crear en una manera digna y disciplinada en cualquier circunstancia, salir con nuestra obra a participar de manera plena y total, aportar con lucidez y honestidad dentro de las posibilidades en la cultura nacional, seguros de que el valor estético de nuestro trabajo conlleva un valor ético y cívico a la vez.

2.1.06

Cadáver Exquisito - Cuatro manos


“La vanguardia no se ha terminado. Siempre habrá una. La vanguardia es flexibilidad de mente y sigue, como el día a la noche, de no caer presa del gobierno y la educación.”
Cage

Hemos tenido la buena fortuna de contar en nuestro país en cuestión de un mes con dos muestras completamente diferentes de las expresiones de avanzada en música y arte sonoro del continente.

“Experimenter” fue el título de la exhibición audiovisual montada en el CENAR. Entre los artistas participantes se incluyó la propuesta de carácter conceptual del salvadoreño David Herrera y los trabajos de mezcla e improvisación sonora de los djs Tim Skinner y Tekes.

(Vale la pena felicitar a los patrocinadores del evento - en el caso de Concultura: por su valioso e infaltable logotipo en los anuncios - dispuestos a apostarle a visiones artísticas alternativas.)

Más recientemente tuvo lugar el VI Festival de Música Contemporánea. Cinco días de presentaciones de obras latinoamericanas de creación reciente e inclusive estrenos mundiales de compositores salvadoreños como Manuel Carcache y German Cáceres.

“La música del mañana, al proceder por una estructuración inédita, particular del espacio y del tiempo, podría convertirse en una herramienta de transformación del hombre.” Xenakis

En sus preocupaciones esenciales sobre el espacio y el tiempo existe una relación estrecha entre música y artes visuales, sobretodo en el arte conceptual y el multimedia, que da lugar a un traslape de formas inédito en ambas disciplinas.

”Los artistas somos indestructibles. Aun en una prisión o campo de concentración, pintaría con mi lengua húmeda sobre el polvoriento suelo de mi celda.” Picasso

De acuerdo con Picasso en este punto pero aun así debo insistir en que es obligación de la sociedad como conjunto abrir más espacios a las nuevas propuestas: apoyar al artista y su libertad creativa proporcionándole recursos, tecnología y diversidad de públicos.

Publicado en La Prensa Gráfica, 2003

1.1.06

Cadáver Exquisito - Primer Plato

“El cadáver exquisito beberá el vino nuevo” sorprendió a un grupo de poetas surrealistas reunidos con la intención de realizar un poema colectivo convocando al azar.

A partir de entonces el término Cadáver Exquisito pasó a ser él titulo de cualquier creación colectiva azarosa de imágenes visuales o literarias, producida en partes sin conocer que forma, significado o coherencia tendrá al final. André Breton lo definió como “juego de sociedad” y es precisamente su función como símbolo de una producción colectiva lo que me lleva a usarlo como título de este espacio.

La visión de nuestra sociedad salvadoreña como la unión incongruente de sus partes - una especie de polifonía caótica - será el punto de partida de mis opiniones sobre ideas, movimientos y eventos artísticos actuales. Ahora bien, Cadáver Exquisito inevitablemente también hace alusión a una antropofagia de tipo cultural. Comentar, criticar y emitir opiniones sobre nuestro entorno cultural, particularmente en las artes visuales, se debe ejercer como una especie de canibalismo. Y el adjetivo calificativo – exquisito – nos describe el deleite con el que se debe asumir dicha posición.

Aclaradas mis intenciones como columnista y sin querer aparentar una secreta pasión necrofilia, creo vale la pena entrar a identificar algunas variantes de Cadáver Exquisito que se pueden dar en las artes, todos ellas dignas de ser desplegados sobre esta mesa:

Cadáver ciego: consiste en escribir / dibujar por turnos o todos a la vez sin tener idea de lo que han hecho los demás. Tuerto: se procede primero a definir anticipadamente el tema. Con los ojos abiertos: trabajar por turno y con las cartas boca arriba, conociendo todo lo hecho por los anteriores. Un ejemplo curioso: “Dibujo Borrado de DeKooning” por Robert Rauschenberg. Gemelo: artistas capaces de trabajar a medias. Ej. el dúo inglés Gilbert and George.


Publicado en La Prensa Gráfica, 2003.

9.3.03

Pintura y Disemi-nación: En casa de Mayra Barraza - Rafael Lara-Martínez

Al marchitarse en el invierno, al agitarlos el viento en la primavera.   Circulan sin rumbo fijo dejando tatuajes.  Huellas de su marcha.  Grafitti aún sin descifrar en el polvo. Inscrito sobre el suelo casi invisible.  Remedan jeroglifos.  Los que en la arena trazan cangrejos ermitaños....
....Imaginar que vivir es dibujar.  Pintar, ex-sistir.  Cincelar por fuera de sí.  Lo que adormilado se remueve en la intimidad. Hacer del mundo una “casa”.  Delimitar un territorio.  Que el “espacio físico” se vuelva propio.  El mundo, morada.
    A mediados del siglo XX, la casa se llamaba nación.  Pero desde los conflictos de baja intensidad.  Desde la “guerra fría”, en lo que era el “Tercer Mundo”.  Dejaron de identificarse con un territorio específico.  Las naciones. Volátiles, se hicieron peregrinas.
    Hacia rumbos diversos.  Vaga la nación en diáspora.  Planta rodadora movida por el viento.  El ventarrón, la historia, “migración a nivel mundial”.  Entremedio del huracán.  La plástica se vuelve actividad vital.  Caligrafía sin lujo.  En el ojo del tornado.  Acrílico, tinta, y spray bosquejan el itinerario.  Pueblan el abandono.  Identidad y despojo art-iculados en la delicia del escombro....
    ....La tránsfuga.  Se cuela por cualquier hendidura.  Ni las paredes la detienen. Porosas son.  En esponja.  Hay escaleras que obligan a los muros.  Mostrar la desnudez.  La transparencia de su obstáculo.  Lo efímero, el límite territorial.  Su continente fluido.  En ebullición. Sombras y reflejos.  Estructuras de casas a medio edificar.  Biombos huecos rememorando “el olvido en que somos”.  Lo líquido, el estado nacional. A un peldaño del vapor....
    ....Penumbra diluida en la paradoja.  Al espacio urbano: retratar la ausencia, la mentira hecha verdad.  El color del silencio. Esa es su disemi-Nación.  La mía, la nuestra.

Rafael Lara-Martinez
Extractos del texto PINTURA Y DISEMI-NACION: En casa de Mayra Barraza, 2003.

1.12.98

Icaro en vuelo - Miguel Huezo Mixco

¿Por qué un laberinto? Las difíciles pruebas que hay que remontar para alcanzar un propósito anhelado, o simplemente para salir de los atolladeros de la vida hacia un estadio superior de existencia, suelen tener recorridos sinuosos, intrincados, asolados con las emboscadas de la vida y la muerte. En una ciudad, por ejemplo. En una ciudad cualquiera, donde los rodeos y los equívocos nos sitúan frente a una soledad que convida a errar. Con esta exposición, la pintura de Mayra Barraza viene a ser como una renovada metáfora de la maraña de la vida. Lo que pinta, ¿es la odisea de un alma en búsqueda? ¿La peregrinación hacia el inevitable encuentro con lo desconocido? ¿O es el primer viraje hacia la abstracción de una pintora comprometida desde hace años con la exploración plástica del cuerpo y sus huéspedes? No hay respuesta: el viaje es libre y todo puede ocurrir, enredarse o resolverse.
    Esta exposición, desde que fue proyectada por la pintora como una instalación para un espacio de 80 metros cuadrados, destinada a participar en la II Bienal de Lima, partió de la idea simbólica del laberinto. A partir de la visión de un mundo circular y de las incertidumbres que acompañan al transeúnte al recorrer su ciudad, Mayra recurrió a la atávica relación de la vida espiritual con la búsqueda del centro. Pero en su realización material, la pintora alzó el vuelo por encima de la urbe, como una conciencia que quiere ser libre y que no tiene otra elección que remontar las encrucijadas, y contemplar con distancia y perspectiva la madeja que brilla entre la intrincada red vial y los bloques de la ciudad. No hay salida del laberinto sino volando sobre él.
    El resultado es asombroso, tanto por su calidad artística como porque nos ofrece una visión de la ciudad desde una perspectiva desconocida. Al ingresar a la instalación, el transeúnte se encuentra con el trazo minucioso y detallado, sobre el piso y la pared del fondo, del plano general de San Salvador. No hay, sin embargo, una ruta prescrita para transitarla. El visitante puede caminar sobre ella como un gigante y contemplar, en las paredes de la sala, como desde un privilegiado mirador situado a decenas de kilómetros de altura, los cuadros de Mayra que, en relación con el plano, se convierten en verdaderos acercamientos a algunas porciones de la ciudad que el observador tiene bajo sus pies.
    Pienso que Icaro, al evadirse de la casa del Minotauro, habría tenido una vista similar de nuestra ciudad. La historia de este ilustre volador bien puede servirnos para hablar de la valerosa tentativa que Mayra Barraza emprende en el terreno de la plástica. Esta exposición es su primer movimiento hacia lo abstracto. La expresión puede resultar aventurada, pero quienes han seguido con atención la trayectoria de esta pintora, saben que su nombre ha sido asociado invariablemente con sus trabajos sobre la figura humana; saben también que su práctica rigurosa en el dibujo y en la pintura ha convertido al cuerpo en una forma privilegiada para la renovación de la plástica salvadoreña, dominada desde hace veinte años por la banalidad de las formas. Y con su trabajo, Mayra ha sido una contradictora de esa idea artística que en gran medida se ha construido con una mezcla de desconfianza y desprecio hacia el cuerpo.
    Lo que la pintora pone ahora frente a nuestros ojos es un trabajo radicalmente distinto y, en cierto modo, desconocido, que de su parte significa una ruptura no sólo con una forma de pintar sino también de ver el mundo. En este viraje hacia la búsqueda de lenguajes y significaciones nuevas, Mayra no se abstrae de los referentes naturales o reales, sino que su tentativa consiste en darle mayor libertad a las relaciones de sus representaciones desde una perspectiva esencialmente pictórica, otorgándole mayor autonomía a los medios y materiales, ya que ahora son éstos, y no la representación humana, los que tienen un papel preponderante en su propuesta plástica. Ese es su vuelo sobre la ciudad.

(Texto para el catálogo de la II Bienal de Lima, 1998.)

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