18.2.06

Cadáver Exquisito - Ciudad de todos

Jueves. “Bienvenidos a la ciudad de Tegucigalpa” dice una voz metálica. Al abrir los ojos me encuentro con un paisaje arrugado en montañas y salpicado de casas. Llego invitada a exponer en el espacio de Mujeres en las Artes (MUA) “Leticia de Oyuela”.

Me recoge Bayardo Blandino, director artístico de MUA y nos dirigimos al céntrico Barrio La Plazuela donde se encuentran las instalaciones de MUA. Me muestran la Sala de Proyectos que acoge el Programa Artístico de Intercambio Regional llamado Arte+Performance, el Centro Documental de Artes Visuales y la Sala Mujeres del Arte Contemporáneo para exposiciones entre otros.

Luego de comprar materiales y tomar medidas, visitamos la exposición “Made In” del colectivo de artistas “Círculo” en el Museo de Antropología e Historia. A pesar de la lluvia, mucho público.

Viernes. Comienzo el wall-drawing en la pared de casi 5 metros de largo. Mientras, aparecen y desaparecen periodistas, estudiantes y artistas. Almuerzo con Xenia Mejía quien acaba de regresar de una residencia artística en Corea. Por la tarde llega Regina Aguilar a editar un video y me cuenta que sigue viviendo en San Juansito, creando video instalaciones y trabajando artesanías con la comunidad.

Sábado. Logro terminar el montaje de “El Libro de las 100 Manos” en lo que van llegando alumnos de los talleres de video y edición. Por la noche inauguramos.

Entre chubascos, historias de viajes insólitos, risas y conversaciones sobre la situación hondureña, la triste conclusión ha sido: hay todavía mucho por hacer, cuesta demasiado y a nadie le interesa lo suficiente. “Ciudad de nadie pero amada” escribió Juana Pavón sobre Tegucigalpa. Pero recuerdo todas las voces, rostros y manos que en ella trabajan y pienso que es más bien, ciudad de todos.

Domingo, 5:30 am. El taxi se desliza velozmente sobre cada curva rumbo a mi siguiente destino: 6 horas de bus camino a casa.


Publicado en La Prensa Gráfica Octubre 2004

17.2.06

Cadáver Exquisito - Dalai


Tengo una tortuga. Se llama Dalai. Me la regaló un amigo hace tan solo unos dias.


Es del tamaño de mi rostro cuando extiende sus patas para escapar de mi mano. Tiene pequeñas uñas afiladas llenas de tierra. Es que le gusta andar escarbando por entre los rosales.


La levanto y la acerco a mis ojos. Estira su cuello en disgusto. Parpadea y espera atenta. Forcejea nuevamente como nadando en el aire. La coloco sobre la grama y se queda quieta. Me mira de reojo desde ahí. Una flor aquí, otra allá, hormigas, el olor a tierra húmeda. Su carapacho aun caliente con el sol. Giro mi cara al cielo - celeste con nubes blancas. La tortuga aprovecha para caminar a una velocidad sorprendente. Desaparece en el verde.


Por la tarde les propongo a mis hijos que busquen a Dalai. Me preguntan como encontrarlo. “Es muy difícil”, dicen. Les animo a intentarlo por lo menos. Caminan por el jardín. El grande busca pacientemente entre los arbustos más cercanos, pero se cansa rápidamente. El pequeño cree verlo en cada piedra que encuentra y se desilusiona al ver que no esta ahí. Terminan por encontrarse un hermano al otro y juegan a perseguirse. Aparece una pelota y rápido arman partido de fútbol.


Hago un intento de encontrar la tortuga también, y le llamo por su nombre. Espero - ligeramente avergonzada que me hayan escuchado los vecinos. Vuelvo a la carga: “!Dalaai!”. Nada. Habrá que esperar. Intentar mañana otra vez.


“Viene el Dalai Lama”, me ha dicho mi cuñada esa noche en la cena. “¿Vamos a escucharlo?” Mi hijo, al oír que hacemos planes decide plantear el suyo también: “¿Y yo? ¿Puedo ir con mi tío a ver “Alien y Depredator”? Nos reímos todos.


“Es para mayores de 12”, le contesto.

16.2.06

Cadáver Exquisito - Schnabel en Madrid


Caminamos entre veredas por el madrileño Parque del Retiro hasta llegar al Palacio de Velásquez, en estos días repleto de pinturas de Julian Schnabel (EUA, 1951).

Artista polémico del Nueva York de los ochentas, Schnabel se dio a conocer con las -ahora famosas- pinturas de platos rotos. La coyuntura de la época le arrastró al centro de una discusión sobre la validez de la pintura como arte y el objeto de arte como mercancía. Frente a ese espectáculo mediático él optó por una postura marginal y siguió pintando.

Que uno de los mayores artistas vivos de este siglo de culto al multimedia sea un pintor, es llamativo cuando menos. Los que declararon muerta a la pintura, dice Schnabel, “están todos muertos”.

Su obra luce las posibilidades ilimitadas de la pintura como medio artístico: El potencial de crear algo nunca visto pintando del natural e incorporando objetos y textos encontrados al azar. La escala monumental que ocupa el artista (lienzos y lonas de hasta 5 metros de altura) rehusando someterse a los espacios en los que cuelga, y que permite registrar la gestualidad de su mano o pincel. La materialidad –color, textura y hasta volumen- de la pintura en su expresión abstracta. El carácter anecdótico de este medio que puede narrar el paso del tiempo y sus posibles desenlaces. ¡Solo el bagaje visual de toda la historia ya le permite combinaciones infinitas!

Sumando coraje a una curiosidad insaciable, Schnabel asume que cada obra es un riesgo. No busca soluciones fáciles sino el reto de mayor envergadura. No le interesa la noción de continuidad o evolución, sino explorar en diferentes direcciones sin temor a contradecirse, en completa libertad artística.

El artista lo quiere todo y al mismo tiempo, como si no hubiera nada mas allá del aquí y ahora. Se rehúsa a creer que no es posible. Prefiere morir en el intento, pintando.

15.2.06

Cadáver Exquisito - Por un dólar


Una hora de internet por $1 dice él rótulo del cibercafé. Y es impresionante el mundo que se abre al ingresar por esa pequeña pantalla celeste.

Entre mis sitios favoritos para informarme sobre arte esta Universes in Universe. Cuenta con directorios por países y regiones, listados de exhibiciones, oportunidades de becas y convocatorias, y reportajes especiales como el de la 26ª Bienal de Sao Paulo. Aquí descubrí una pagina muy útil: Res Artis, con un listado de 208 residencias para artistas en 52 países.

Cada museo ahora tiene su propio sitio web y existen enlaces con revistas de arte y virtuales como Conexarte del Museo de Arte y Diseño de Costa Rica. Podemos encontrar suplementos culturales como Talingo de Panamá, en el que justo leo una nota sobre el genial músico de jazz Charles Mingus.

También hay servicios informativos especializados con suscripción gratuita, como w3art que informa sobre España, o Artsjournal que hace un resumen diario de las noticias de arte en los principales periódicos del mundo.

Otra posibilidad que ofrece el internet son los grupos de discusión reunidos en torno a temas tan diversos como hay gente en este mundo y son un buen lugar para intercambiar información e ideas con amigos y colegas. Hace poco me enviaron el enlace de la Biblioteca del Congreso de EEUU donde se pueden hojear libros curiosos, entre ellos uno de recortes de Lewis Carroll.

De El Salvador les recomiendo el Portal Clic, la página más completa y actualizada sobre la actividad artística. En letras, el sitio de la Dirección de Publicaciones e Impresos tiene una valiosa aunque pequeña sala de lectura con textos de autores nacionales como Salarrué. Si además quieren conocer la obra de pintores nacionales pueden visitar la página del MARTE.

Esto es lo malo del internet: creo que me pase de la hora.

14.2.06

Cadáver Exquisito - Gentes de mi pueblo

Cabello blanco, ojos enmarcados por grietas profundas y una sonrisa serena tiene el artista Camilo Minero con 87 años dedicados al arte. Ahora, gracias a Fundación Paiz, en la Sala Nacional podemos hacer un recorrido por su obra.

Al entrar, una pintura de gran formato llamada “Escuela rural” retrata a un grupo de niños, libros en mano, rodeados de verdes hojas. Este óleo de 1963 denota la influencia mexicana de sus estudios en el legendario Taller de Gráfica Popular. Muestra también la intención primordial de Minero a lo largo de su vida: retratar - en sus palabras - “motivos cotidianos de las gentes humildes” para abordar “temas sociopolíticos de carácter humanista”.

De ese interés por captar la identidad de su “pueblo” e insertarse en la modernidad con voz propia, Minero formula su lenguaje. Combina el paisaje y los retratos (ejemplos: canillita, cortadores de café) - con divisiones del plano pictórico que dan “una sensación caleidoscópica”, e investiga las posibilidades expresivas de los “amarillos frenéticos” y de las técnicas de la xilografía, “ceráfica”, impasto, y collage logrando un conjunto inusitado particularmente estruendoso.

De la muestra, la selección de grabados en madera es - aunque pequeña - espectacular. En “El Cuco” por ejemplo, de 1978, con líneas sinuosas conforma una especie de paisaje líquido de arena, agua y nubes en permanente movimiento.

Al salir de la Sala me vienen a la mente algunas de las imágenes que evoca el español Julio Llamazares en su libro “La lluvia amarilla”. La novela es un monólogo del último habitante de un pueblo abandonado que hace un recorrido por su memoria y dice: “...todo a mí alrededor se ha ido tiñendo de amarillo como si la mirada no fuera más que la memoria del paisaje y el paisaje un simple espejo de sí mismo.”

Cadáver Exquisito - Todos juntos

Dicen que solo tenía 15 años… (voltea a ver hacia atrás y baja la voz) ...la María Nery, de ahí de La Libertad. Me contaron que era bien sanita y hasta hace poco estudiaba el segundo grado.

Me dijeron que ella venía de la casa de la vecina, o que la habían sacado con engaños de su casa, ya no me acuerdo bien, cuando este que le dicen Flaco - que cada vez que podía la molestaba - la fue arrinconando hacia una casa abandonada. Dicen que aparecieron otros dos, ¿o eran tres? Es que ya no se sabe, dicen tantas cosas.

Su familia tiene miedo. Tiene miedo que suelten a estos muchachos que la mataron. Solo piden que los castiguen.

Dicen que la niña fue valiente. Que la querían abusar esos muchachos y ella no se dejó. Fue entonces cuando sacaron el machete y comenzaron a golpearla. Dale que dale, toda herida llena de sangre gritaba la pobre. Se defendía como podía con los brazos en alto, hasta que le volaron una mano. Ahí cayó, sí, ahí mismo, en ese charco de lodo.

Ellos salieron corriendo. Dicen que por allá por Tepecoyo agarraron a uno. Sí, la niña fue valiente. ¡Fíjese que todavía antes de morir identificó a los que la habían atacado!

Cosa más horrible todo esto que ha pasado. ¡Ganas de llorar me dan! Y mire en los periódicos, todos los días pasa algo. Mire la pobre Zuleyma Guevara, y apenas el otro dia la Violeta Lara, de regreso a su casa iba cuando una bala perdida la mató.

Esto no puede seguir. Hay que hacer algo. Sus familias deben saber que los acompañamos en su dolor. Que todos estamos con ellos. Que cuando matan a alguien, un pedacito de nosotros muere con ellos. Que no lo vamos a permitir más. Que estamos todos juntos en esto.


Publicado en La Prensa Gráfica, Julio 2004.

13.2.06

Cadáver Exquisito - Kriptonita

Como gigantes caminamos por ese espacio poblado de minúsculas criaturas suspendidas sobre cielos nublados y fotografiadas, ya no con su vestimenta cotidiana, sino con el disfraz de Superman. Vemos al reconocido superhéroe transformado, quizá por la Kriptonita – título de esta exposición de Walter Iraheta (1968) y David Herrera (1978) - en seres de rostro indígena, pieles oscuras tostadas por el sol y expresión melancólica.

Con varias colaboraciones artísticas en su historial, Herrera e Iraheta ahora exploran juntos el “ocaso de los ídolos” en esta muestra multidisciplinaria que incluye fotografías, ensamblajes y video en el Centro Cultural de España.

Predomina en ella la visión de Iraheta, quizá por incluir más trabajos de su autoría individual, quizá porque sus procesos creativos son tan diferentes. Iraheta tiene el talento de crear íconos atractivos y fácilmente reconocibles. Aunque su obra este conceptualmente muy estructurada ello pierde relevancia ante el excesivo refinamiento formal y estético. Herrera parte de la duda existencial, la destila con gran densidad conceptual y logra conformar trabajos de mucha austeridad matérica y cromática. A esta muestra se suman además las colaboraciones de Ronald Morán y Moisés Barrios, ambos con pinturas de corte realista en gran formato a partir de las fotos de Iraheta.

Super coherente en su planteamiento de una especie de “realismo pop" la muestra presenta una rica gama de trabajos difícilmente conciliables en un mismo espacio. Vale la pena contemplar las bellas fotografías en gelatina de plata que resumen visual y técnicamente la propuesta de Walter, así como la evocadora instalación de luces de David.

Una pieza clave en esta encrucijada recoge a cabalidad el significado de Kriptonita, es la que contiene la figura de Superman al borde de un agujero negro. Si la esencia del héroe es a fin de cuentas la acción, la disyuntiva de la duda que lo paraliza será la que le debilite y le haga quizá solamente más humano.

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